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ajolote

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Biología del ajolote [editar]

forma semilarvaria característica del ajolote.
Forma adulta madurada.
Toma de Frente.

A primera vista parece un renacuajo gigante. Su cuerpo es alargado, con un tronco compacto, la cabeza es grande con unos ojos pequeños, y carecen de párpados. Tienen una boca de gran capacidad y dientes diminutos que se disponen en hileras a la entrada de la cavidad oral. Su lengua es retráctil (como la de las ranas). A la altura del cuello tienen tres pares de branquias laterales externas, las cuales utilizan para respirar, tomando agua por la boca y dejándola salir por las agallas moviéndolas.

El agua cargada de oxígeno pasa a través de las ramas branquiales y pasa cerca de los capilares sanguíneos. Por medio de un sencillo intercambio a favor del gradiente, el oxígeno del agua pasa a la corriente sanguínea del ajolote y el dióxido de carbono de la sangre pasa al agua del medio externo.

De esta forma utilizan la gran cantidad de vasos capilares que poseen éstas. También poseen sacos pulmonares, que no se han desarrollado como pulmones debido a su escaso uso, por lo cual sube, de vez en cuando, a la superficie para tomar aire atmosférico.

Esta característica, así como su aspecto, se deben a su peculiar desarrollo metabólico, que es un caso de Neotenia. Las siguientes salamandras mexicanas presentan neotenia:

El desarrollo del ajolote podría describirse como una evolución que admite la irregularidad en los ritmos de metamorfosis del estado larvario: el punto crítico de edad propia de la madurez fisiológica nunca es el mismo en todos los individuos. Curiosamente, el ajolote ha desarrollado la capacidad de madurar sexualmente y reproducirse conservando el estado larvario o la mayoría de sus aspectos. Existe el estado maduro: algunos individuos alcanzan la madurez, pero de manera irregular, por lo que, en libertad, es corriente la morfología del ajolote larvario o semi-larvario, de color más claro:

Su cola es aplanada lateralmente y de gran longitud, casi la mitad del cuerpo del animal. En la parte superior hay un pliegue dorsal o cresta que va aumentando de tamaño conforme se acerca a la cola. Las extremidades son de aspecto frágil y quebradizo. En los ejemplares albinos y albinos parciales se pueden observar los huesos transparentándose a través de la fina piel. Tienen 4 dedos en las patas delanteras y 5 en las traseras. Por lo general son de color parduzco oscuro con pequeñas manchas blanquecinas de gran eficacia mimética, pues lo hacen confundir con las piedras. Los ejemplares de colores claros, tienen manchas brillantes, que le dan gran belleza estética.

En su etapa adulta puede medir entre 25 y 30 cm. Respecto a su longevidad, los ajolotes pueden llegar a vivir 25 años aproximadamente, en condiciones normales.

A diferencia de lo que les ocurre a las salamandras y otros anfibios metamorfoseados, los ajolotes no presentan muda de piel.

Clasificación [editar]

Los axolotes pertenecen a la familia de los ambistomátidos o tilapias tigre que provienen de México. Antiguamente se los denominó Siredom mexicanum, pero en la actualidad su clasificación es en el género Ambystoma. También en un principio se le confundió como ejemplares larvas de la salamandra tigre (Ambystoma tigrinum) que no habían experimentado la metamorfosis. Sin embargo, hoy se les reconoce como especies distintas.

Dos especies distintas son conocidas como axolotes, Ambystoma mexicanum y Ambystoma bombypellum.

Distribución, hábitat y peligro de extinción [editar]

El axolote es endémico de México. Se puede encontrar al Ambystoma mexicanum, al sur de la Ciudad de México. Su único hábitat natural son los lagos próximos a la Ciudad de México y algunos canales y ríos de cuevas, especialmente en Xochimilco. También se encontraban en los ahora desaparecidos lagos de Texcoco y Chalco.[1]

También se pueden encontrar cerca de Chignahuapan, en el estado de Puebla.[cita requerida]

La introducción por parte del hombre de especies no autóctonas, como las koi y carassius, a los canales de Xochimilco, ha ocasionado una disminución de la población de ajolotes, cuyos desoves y crías jóvenes son devoradas por dichas especies.

La capacidad de regeneración del ajolote lo ha llevado a estar en peligro de extinción, por su explotación desmedida para fines medicinales. Por esta razón es indispensable que los acuaristas que cuenten con una pareja de estos animales, los reproduzcan en cautiverio. Son bonitos y graciosos y por eso los compran y cazan sin pensar que se pueden extinguir.

La IUCN incluye en su lista roja de especies en peligro de extinción a dos especies de axolotes, Ambystoma bombypellum[2] y Ambystoma mexicanum.[1] Su estado es de Críticamente Amenazado, consideradas con un riesgo extermadamente elevado de extinción en la naturaleza.

El Ambystoma bombypellum solo se encuentra cerca del poblado de San Martín, en el Estado de México.[2]

Uso en la medicina tradicional mexicana [editar]

En la medicina tradicional mexicana se pueden encontrar jarabes de ajolote para tratar principalmente enfermedades respiratorias. También se acostumbra comerlos en caldo para fortalecer las defensas.

Mantención en cautividad [editar]

Filtración y mantención del agua [editar]

El mantenimiento de un ajolote en un acuario es bastante fácil; en el equipamiento se requiere el mejor filtro posible, porque los ajolotes suelen manchar bastante el acuario, lo que llevará a un aumento de los nitratos y a la aparición de algas, hongos y bacterias. Los hongos y bacterias pueden producir infecciones en heridas o enfermedades así que el agua debe renovarse semanalmente. El cambio no debe ser inferior al 20% del agua total que contenga el acuario; de lo contrario hay que hacer más cambios de agua por semana. Es de suma importancia que no se renueve totalmente el agua, porque esto podría afectar gravemente al Ambystoma.

El agua requiere tener un pH neutro o ligeramente básico y un gH cercano a 10. Para lograr esto basta con llenar el acuario con agua de la llave, acondicionada con anticloro. Es de extrema importancia que la cantidad de anticloro que se eche al agua sea la que indica el envase, ya que los ajolotes son muy sensibles a las sustancias químicas. Es recomendable hacer el cambio de agua y una aspiración del sustrato, un día después de haberlo alimentado, porque las deposiciones del ajolote tienen un volumen considerable.

Temperatura [editar]

La temperatura del agua es un punto muy importante, ya que hay que tomar en cuenta que el ajolote es una especie de agua fría. Por esto el agua debe mantenerse idealmente entre los 16 a 18 °C, y debe tenerse cuidado de no sobrepasar los 20 °C. Los ajolotes soportan cambio de temperatura, por ello soportan temperaturas de 25 °C, pero esto solo debe ser durante este periodo. Si la temperatura es muy alta, el ajolote intentara permanecer en la superficie, y sus branquias comenzarán a disminuir su tamaño.

La temperatura para la hibernación debe ser de unos 10 °C durante unas 3 o 4 semanas y cuando han hecho el desove, la temperatura a la que mantener los huevos es de 20 °C. Al llegar al verano las protuberancias que tienen sobre sus branquias irán perdiéndose, debido al calor. Se recomienda tener en un lugar frío y húmedo, no es recomendable que soporte bruscos cambios de temperatura, los soporta pero no si son constantes.

Sustrato y adornos [editar]

El sustrato, por ningún motivo debe contener piedras angulosas, por ejemplo cuarzo, dado que ocasionalmente los ajolote tragan algunas piedras, lo cual no constituye ningún problema porque las eliminan en las deposiciones.

Al igual que el sustrato, los adornos que se tengan en el acuario no deben tener formas angulosas, ya que los ajolotes cuando se asustan tratan de escapar, por lo cual chocan con todo lo que este a su paso.

Plantas [editar]

Si se quiere tener plantas en el acuario, lo cual es recomendable, estas deben estar en el centro de este y no por sus bordes, porque los ajolotes no tienen muy buena vista, por lo que comúnmente se mueven por los bordes del acuario. Las plantas deben ser de agua fría, y que no requieran de mucha luz. Si el ajolote comienza a sentirse incomodo, o amenazado por las plantas, comenzara a comérselas, esto no es tan grave si solo lo hace una vez, lo puede digerir bien, pero no debemos volver a poner en su pecera plantas acuáticas de este tipo. Los ajolotes que viven en el lago de Xochimilco están rodeados de chinampas.

Espacio [editar]

Las medidas del acuario, deben ser mínimo de 90 cm de largo por 45 cm de ancho, hay que tomar en cuenta su tamaño. Una proporción bastante útil es que hay que tener aproximadamente 50 L de agua por cada ajolote en un acuario y también se recomienda tener un acuario con más de 80 L si queremos tener una pareja.

El acuario no necesita tener mucha profundidad, ya que el ajolote generalmente camina en el fondo del acuario y pocas veces nadan.

La luz no debería ser muy abundante, se pueden poner plantas flotantes para que la luz no moleste demasiado a los ajolotes, ya que esta no es de todo su agrado.

Compañeros de acuario [editar]

Los ajolotes nunca se pueden tener junto a peces de gran tamaño, y es recomendable tenerlos solos, a diferencia de como se dice comúnmente, NO es recomendable que conviva con los caracoles manzana ya que esta especie de caracol contiene un gran número de bacterias que no pueden ser eliminadas del agua y que son soportables para muchísimas especies de peces y anfibios pero el ajolote no las soporta, por lo tanto no se debe introducirlas en el mismo hábitat. Tampoco se deben tener otros tipos de animales que no sean ajolotes, porque para peces como los carassius, las branquias de los ambystomas resultaran bastante llamativas, de modo que las morderán, lo cual causaría la muerte al ajolote por estrés. Ha habido casos en los que dos ajolotes se han matado y tampoco es muy conveniente tener dos juntos

Comportamiento [editar]

Axolote en cautiverio.

Estos anfibios son de carácter tranquilo y pasivo, excepto cuando se alimentan, pueden morderse los unos a los otros e incluso amputarse partes del cuerpo. Sólo hay que tener cuidado y dar de comer a cada uno por separado, se pueden acostumbrar a que se les alimente con la mano. De vez en cuando suben a la superficie para coger burbujas de aire. Son un poco torpes y no respetan mucho a las plantas, ya que las pisotean y desparraman debido a sus movimientos pesados.

Alimentación [editar]

Tienen dientes muy rudimentarios, que solo están ideados para agarrar el alimento, y no para desgarrarlo o masticarlo por esto su alimento es generalmente tragado entero. Cuando el ajolote quiere comer algo, abre su boca de repente y absorbe agua junto con el alimento o lo que tenga alrededor.

Es carnívoro, su alimento se puede clasificar como, alimento vivo y alimento seco, entre otros.

Alimento vivo: se alimenta de pequeños peces, insectos, gusanos, babosas, caracoles, lombrices, renacuajos de rana, larva de mosquito.

Alimento seco: por lo general se les da alimento de flote, más que nada el mismo que para las tortugas de agua, como camarones disecados, el alimento para peces también es bueno, pero el de flote y no el que viene en escamas, ya que el mismo al ser vertido al agua se sumerge y llega al fondo y cuando el animal intentara comerlo, junto con él se comería las piedras que se encuentran en el fondo, que si son muchas o de considerable tamaño tal que no pueda eliminarlas, le van a producir una congestión que le hará que pierda el apetito, no coma y por lo cual pueda morir, además de que el alimento en escamas provoca mayor suciedad que el de flote.

Otros: también se pueden alimentar con pedazos de carne o de corazón vacuno, siendo necesario dejarlos caer lentamente uno a uno ante ellos, ya que los ajolotes cazan a ojo, aunque su vista sea relativamente débil. No hay que olvidar retirar los restos de carne no consumidos, porque esta afectaría en la calidad del agua.

La alimentación se debe suministrar una o dos veces por semana: estos animales pueden resistir un ayuno de varias semanas.

Enfermedades y salud [editar]

Los ajolotes son animales generalmente saludables. Su sistema inmunológico ha sido estudiado científicamente y se han encontrado diferencias muy significativas a las de los mamíferos. Por ejemplo un trasplante de un miembro (patas, etc) de un ajolote a otro es aceptado normalmente y dicho miembro se vuelve completamente funcional, en el mamífero sin embargo tarde o temprano el rechazo ocurre porque el cuerpo no reconoce el trasplante como un cuerpo compatible. Si se le ha amputado parte de algún miembro, brazo o pierna, tiene la capacidad de regenerarse solo.

Malformaciones genéticas [editar]

Las malformaciones derivadas de problemas genéticos quizás sean las más frecuentes. Contra ellas no hay lucha posible, lamentablemente. Estas suelen manifestarse en el deforme crecimiento de las branquias externas, lo que impedirá que el animal capte todo el oxígeno que necesita para desarrollarse con normalidad, fácilmente le provocará la muerte.

Hongos [editar]

Si se determina una decoloración en el animal o una sustancia algodonosa en su piel, significará que ha sido afectado por hongos. Entonces se deberá recurrir a un fungicida específico para anfibios. Siempre que se complete un tratamiento químico se deberá realizar un cambio de agua y una limpieza del filtro para eliminar los residuos del medicamento. Todo este cuidado es debido a que los remedios para peces pueden llegara a ser muy tóxicos para los ajolotes, por lo que se recomienda siempre antes de usarlos consultar con un experto.

Hay que ser muy cuidadosos en el suministro de agentes químicos, ya que los anfibios los absorben con mucha facilidad a través de su piel, por lo que es muy probable provocar el envenamiento del animal.

Estrés [editar]

En el cuerpo del ajolote, pueden aparecer algunos bultos, lo cual es normal, pero si estos comienzan a crecer en tamaño o en número, es una señal de que el animal está enfermo. Este problema de "estrés" surge en acuarios pequeños, ruidos constantes o molestos, golpes a la pecera, rayos de sol incidiendo directamente, etc. La única solución a este problema es cambiar al ajolote a un acuario de mayor capacidad, pero probablemente ya se haya angustiado, reduciendo su expectativa de vida.

Afección cardíaca [editar]

En ocasiones puede que su vientre o su cloaca se hinchen. Esto puede tener origen en la gestación de los huevos en las hembras. Si no es así, hay que llevarlo inmediatamente al veterinario. Seguramente se trate de una afección cardíaca y no podemos corregir este problema por nosotros mismos y también será muy difícil curarlo aún por expertos.

También es posible que una malformación genética cause una afección cardíaca por reducción de las secciones de los vasos sanguíneos o ciertos "ahorcamientos" en su trayecto.

Metamorfosis [editar]

No se recomienda hacer metamorfosear a un ajolote ya que el 90% de estos muere en el intento debido al estrés que el animal pasa durante este proceso. Si el animal parece sano pero deja de alimentarse aún incluso cambiándole la dieta, quiere decir que se está comenzando a metamorfosear. Habrá que revisar todos los parámetros del agua y corregirlos. Si bien esto no es una enfermedad, hay que tener en cuenta los síntomas de un ajolote en la metamorfosis.

Algunos consejos [editar]

Cuando un animal sea aquejado por alguna enfermedad se deberá reducir la alimentación pues, en la mayor parte de los casos, la sobrealimentación es la causante de aquellas.

Se recomienda no adquirir ajolotes que hayan compartido el acuario de la tienda con anfibios de otras especies o con numerosos miembros de su propia especie. Son muy sensibles a los contagios y al estrés. Además, sus branquias son muy llamativas y pueden ser mordidas o arrancadas por otros animales.

Cuando un ajolote enferma víctima de alguna infección, lo primero que hará será dejar de comer, aunque también puede que lo haga por hastío de la dieta. Este comportamiento es el síntoma inequívoco para que comencemos a actuar. Inmediatamente cambiaremos su alimentación. Si el animal vuelve a ingerir alimentos, querrá decir que no está enfermo. En caso contrario, se debe revisar las condiciones del acuario (pH, dureza, temperatura, etc.) y corregir los parámetros desestabilizados. Realizar un cambio de agua ayuda, e incluso el animal puede recuperarse sin necesidad de usar medicamentos, siempre agresivos y muy residuales.

Es recomendable no usar insecticidas (aerosoles en general) y no fumar en el lugar donde se tenga el acuario, ya que los ajolotes al salir a respirar podrían absorber sustancias nocivas. Hay que procurar tenerlos en un lugar donde el aire esté lo más limpio posible.

Mitología e historia [editar]

En la mitología azteca, el ajolote (del náhuatl: atl, "agua" y xolotl, "monstruo"; monstruo acuático), es la advocación acuática del dios Xólotl, de donde provino su nombre. Hermano de Quetzalcóatl y monstruoso a causa del nacimiento gemelar, Xólotl se encuentra asociado a la idea del movimiento y de la vida, de acuerdo con la leyenda del quinto sol. La dualidad se manifiesta en las transformaciones a las que recurre para evitar el sacrificio. Bernardino de Sahagún cuenta que Xólotl rehusaba la muerte, huyendo cuando vio llegar al verdugo y ocultándose en las milpas, se convirtió en una planta de maíz de dos cañas o ajolote (xolotl); al ser descubierto echó a correr otra vez y se escondió en un magueyal, donde tomó la forma de una penca doble o mejolote (de metl, maguey y xolotl). Una vez más lo halló el verdugo y escapó de nuevo introduciéndose al agua, donde se transformó en un pez llamado axolotl. Ésta es su última metamorfosis. Finalmente, el verdugo lo atrapó y le dio muerte. Xólotl es un dios que le tiene miedo a la muerte, que no la acepta y quiere escapar de ella mediante sus poderes de transformación.

El ajolote en la vida de los aztecas, está documentado en varios códices entre los que se cuenta el Florentino. La primera referencia científica del ajolote aparece en un libro de historia natural de 1615. A partir de entonces se hicieron numerosas publicaciones sobre este animal. Su nombre científico le fue dado doscientos años después. Los extraños animales impresionaron de gran manera a Alexander von Humboldt, quien de México se llevó dos ejemplares a París y se los entregó al naturalista Georges Couvier para que los estudiase. Éste describió con sorpresa la presencia y la persistencia de las branquias externas a los lados de la cabeza, y destacó su parecido anatómico con la salamandra. Couvier, fiel a la lógica de la anatomía comparada, concluyó que el ajolote no era más que la larva de una gran salamandra. No obstante, años después, en su célebre clasificación del reino animal se vio obligado a clasificarlo como un perennibranquio.

En 1863, durante la intervención francesa, se enviaron varios ajolotes a París; allí se reprodujeron y sus crías sufrieron lo que a los estudiosos franceses pareció una extraña metamorfosis: perdieron el peine o pliegues de la parte superior de la espalda y las branquias, se llenaron de manchas blancas y se les desarrollaron pulmones. Sin embargo, sus padres jamás sufrieron metamorfosis. El nuevo animal parecido a la salamandra resultó ser un pariente del Ambystoma tigrinum mexicanum, batracio urodelo que vive como ajolote en los lagos de la altiplanicie de México. El Reconocido biólogo francés Jean Rostand comparó la neotenia del ajolote con la del hombre, paso clave desde la forma prehumana a la humana, para Rostand, un proceso de atraso evolutivo.

En la literatura y en la cultura [editar]

El escritor argentino Julio Cortázar (1914-1984) inmortalizó a este animal en Axolotl,[3] cuento que aparece en Final del juego (1956). En dicho cuento, narrado en primera persona, el autor describe la fascinación casi mórbida que le produce tan extraño animal, en el que destacan no sólo sus rasgos físicos (entre ellos sus ojos aúreos) sino también su comportamiento, consistente en la más obstinada inacción. Leer siempre resulta maravilloso, sobre todo al caer en cuenta de lo que le ocurre al narrador al tratar de develar el misterio, el secreto que ocultaba el ajolote en su singularidad.

En México existe el refrán que dice: Cuando se revuelve el agua, cualquier ajolote es bagre. Significa que cuando las cosas están confusas, damos gran valor hasta a las miserias.

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